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⚠️ Hay señales que necesitan cita médica esta misma semana
- Se acerca mucho al cuaderno o a la pantalla, entrecierra los ojos o se queja de que no ve bien.
- Parece que no oye bien, responde tarde cuando le hablan o pide que le repitan las cosas con frecuencia.
- Tiene casi siete años o más y todavía no reconoce letras ni números.
- Le cuesta mucho seguir instrucciones simples que sus compañeros de edad sí siguen.
- Ha perdido habilidades que antes tenía: dejó de hablar claro, dejó de leer lo que sabía leer.
Por qué hay niños y niñas que se quedan atrás
El aprendizaje no depende de un solo factor. Cuando un niño o una niña va más lento que sus compañeros, casi siempre hay varias cosas sumadas. Ninguna sola es suficiente para explicarlo, pero juntas sí pesan.
- Problemas de visión o de audición sin detectar. Si no ve bien el tablero o no oye bien al profesor, aprender se vuelve un esfuerzo enorme. Muchos niños no dicen nada porque no saben que lo que ven o escuchan no es igual a lo que ven los demás.
- Dificultades específicas del aprendizaje. La dislexia (dificultad para leer), la discalculia (dificultad con los números) o el déficit de atención (conocido como TDAH) no son cosas que se arreglen con más esfuerzo. Son condiciones del cerebro que sí tienen solución, pero necesitan ser diagnosticadas para poder ayudar bien.
- Dormir poco o mal. El cerebro de un niño en edad escolar consolida lo que aprendió durante el sueño. Un niño que duerme menos horas de las que necesita llega al colegio sin capacidad para concentrarse ni para recordar.
- Alimentación con pocos nutrientes. El cerebro en desarrollo necesita hierro, zinc, vitaminas del grupo B, vitamina D y ácidos grasos omega-3 para funcionar bien. Cuando faltan, la concentración y la memoria se resienten.
- Algo pesado emocionalmente. Un ambiente de mucha tensión en la casa, una pérdida, acoso en el colegio o situaciones de violencia afectan directamente la capacidad de aprender. El sistema nervioso de un niño bajo estrés sostenido no puede aprender con normalidad.
- Poco apoyo en casa para la tarea. No porque los papás no quieran, sino porque los horarios no dan, porque hay que trabajar, porque en la casa no hay silencio ni espacio. Eso suma, pero también se puede trabajar.
Lo que tú puedes hacer desde ya
Mientras se organiza la cita médica, hay cosas que puedes mover esta semana. No resuelven todo, pero sí cambian el punto de partida.
- Habla con el profesor o la profesora. Pregúntale en qué materias específicamente se nota el atraso, desde cuándo lo ve y si ha notado algo más: cómo se comporta en clase, si interactúa con los otros niños, si parece cansado o distraído. Esa información es clave para la cita médica.
- Mira cómo está durmiendo. Un niño de 6 a 12 años necesita entre 9 y 11 horas de sueño. Si está durmiendo menos, o si ronca fuerte y se levanta cansado, cuéntaselo al médico. El sueño y el rendimiento escolar van de la mano.
- Revisa qué está comiendo. No es necesario que sea una dieta perfecta. Lo básico: que desayune antes de ir al colegio, que coma proteína (huevo, pollo, carne, legumbres) al menos una vez al día y que tome agua durante el día.
- Busca un momento tranquilo para las tareas. No tiene que ser silencio total, pero sí sin televisión prendida ni ruido fuerte. Diez o quince minutos de acompañamiento mientras trabaja la tarea hace una diferencia grande.
- Pregúntale cómo está en el colegio. No ‘¿cómo te fue?’ sino cosas concretas: ‘¿Tienes amigos en tu salón?’, ‘¿Hay alguien que te moleste?’, ‘¿Hay algo en el colegio que no te guste?’. A veces el atraso escolar tiene atrás una situación difícil que el niño no sabe cómo contar.
Nutrientes que apoyan al cerebro en desarrollo
La alimentación sola no explica el rezago escolar, pero sí puede estar ayudando o limitando. Cuando hay deficiencias de nutrientes clave, el cerebro no rinde como debería. Estos dos apoyos tienen respaldo para niños en edad escolar:
Multivitamínico infantil
Dale a tu hijo o hija un multivitamínico infantil completo, una vez al día con el desayuno, para cubrir posibles deficiencias de hierro, zinc, vitaminas del grupo B y vitamina D que afectan directamente la concentración y el aprendizaje. Busca en la etiqueta que diga ‘para niños’ y que incluya hierro y vitamina D; revisa la dosis recomendada según la edad que aparece en el frasco. Si tu hijo o hija ya recibe hierro por prescripción médica, cuéntaselo al médico antes de agregar el multivitamínico para no duplicar.
Omega-3
Dale un suplemento de omega-3 en presentación líquida o masticable para niños, una vez al día con la comida principal, para apoyar el funcionamiento del cerebro y la capacidad de concentración. En la etiqueta busca que diga DHA o EPA, o ambos; esas son las formas que el cerebro usa directamente. Las presentaciones con sabor a frutas o a naranja son más fáciles de dar. Si en la farmacia del barrio no hay presentación infantil, las tiendas naturistas suelen tenerla.
ℹ️ Antes de empezar cualquier suplemento
Habla con tu médico en la cita. Él puede pedir exámenes de sangre para saber si hay deficiencias específicas, como hierro o vitamina D, y así ajustar el apoyo nutricional a lo que realmente necesita tu hijo o hija. Dar suplementos sin saber qué falta puede no tener efecto o, en algunos casos, ser innecesario.
Cuándo pedir cita médica
Pide cita con tu médico de familia en MiRed para hablar del rezago escolar de tu hijo o hija. En la cita, el médico puede pedir que le revisen la vista y el oído, ordenar exámenes básicos de sangre y, si hace falta, remitirte a psicología o a un especialista en desarrollo infantil. Lleva anotado lo que te dijo el profesor y cualquier observación que tengas de la casa.
Si notas alguna de las señales del recuadro amarillo de arriba, pide que la cita sea lo antes posible y menciona específicamente cuál de esas señales está viendo.
Para pedir cita médica con tu equipo de MiRed:
- Por la página web: miredbarranquilla.com.
- Por WhatsApp: escribe a Mired Barranquilla IPS aquí.
Si lees esto como familiar o cuidador
Si no eres el papá o la mamá pero convives con el niño o la niña y estás preocupado por cómo le está yendo en el colegio, también puedes pedir orientación médica. Lo más útil que puedes hacer:
- No compares en voz alta el rendimiento del niño con el de sus hermanos o primos. Las comparaciones no motivan, generan vergüenza.
- No uses frases como ‘es que no pone de su parte’ o ‘es flojo’. El niño que va mal en el colegio casi siempre está esforzándose más que los demás, no menos.
- Cuéntale a quien tiene la tutela legal lo que estás observando, para que puedan ir juntos a la cita médica.
- Si el niño muestra tristeza persistente, pierde el interés en cosas que antes le gustaban o habla de que ‘no sirve para nada’, eso también hay que contarlo en la cita. El estado emocional y el rendimiento escolar van muy ligados.
Fuentes y referencias
- PubMed — Nutrición, déficits de micronutrientes y rendimiento cognitivo en niños en edad escolar.
- PubMed — Omega-3 DHA y función cognitiva en niños: revisión de evidencia clínica.
- Institute for Functional Medicine — Abordaje integral del desarrollo infantil: factores nutricionales, ambientales y emocionales.
- Linus Pauling Institute — Hierro, zinc y vitaminas del grupo B: requerimientos y efectos sobre la función cognitiva en etapa escolar.
ℹ️ Información importante. Este contenido es educativo y no reemplaza la consulta médica personalizada. Antes de empezar cualquier suplemento o cambio en tu medicación, habla con tu médico tratante. Las dosis sugeridas son de referencia general; tu médico puede ajustarlas según tu caso.


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