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Qué está pasando en el cuerpo
En el cerebro hay unas células que producen un mensajero llamado dopamina. Ese mensajero es el que le dice a los músculos cómo moverse: cuándo arrancar, cuándo parar, con cuánta fuerza. En el Parkinson, esas células se van dañando poco a poco, la dopamina baja, y por eso aparecen los síntomas: el temblor cuando la mano está quieta, los movimientos lentos, la rigidez, la postura encorvada, la voz que se vuelve más baja.
Pero el Parkinson no es solo del cerebro. Los investigadores encontraron que el proceso empieza mucho antes en el intestino, años antes de que aparezca el primer temblor. Por eso el estreñimiento y la pérdida del olfato son señales tempranas que muchas personas no conectan con el diagnóstico hasta después. El intestino y el cerebro están más unidos de lo que parece, y cuidar uno ayuda al otro.
El Parkinson también tiene un componente genético en algunas familias, y se ha visto que la exposición a ciertos químicos agrícolas a lo largo de los años puede aumentar el riesgo. Esto no quiere decir que hiciste algo mal. Es multifactorial: varias cosas juntas, en un cuerpo con cierta predisposición.
Lo que tu médico va a hacer
El tratamiento del Parkinson lo dirige un neurólogo, que es el médico especialista en el sistema nervioso. Tu médico de cabecera te va a remitir a ese especialista si aún no lo tienes. El equipo de Cuidados Especiales de tu red de salud también está disponible para acompañarte en este proceso.
- Medicamento para reponer la dopamina. El más usado se llama levodopa. Es el medicamento más eficaz que existe para el Parkinson y lleva décadas de uso. Lo importante es tomarlo exactamente como te lo ordenaron: a la misma hora, con el estómago en las condiciones que el médico indicó. Nunca lo suspendas por tu cuenta, aunque te sientas mejor. Suspenderlo de un momento a otro puede ser peligroso.
- Fisioterapia. Es tan importante como el medicamento. Un fisioterapeuta te enseña ejercicios específicos para mejorar el equilibrio, la marcha y la postura. Las personas que hacen fisioterapia regularmente se caen menos y se mueven mejor por más tiempo. Pídela desde el inicio, no esperes a estar peor.
- Fonoaudiología cuando la voz o la deglución cambian. Si sientes que te estás atragantando más o que tu voz se pone muy baja, el médico puede mandarte a una fonoaudióloga. Esa profesional trabaja tanto la voz como la forma segura de tragar.
- Seguimiento regular. Los controles con el neurólogo permiten ajustar el medicamento a tiempo. El Parkinson evoluciona, y el tratamiento se va ajustando con él. No faltes a los controles aunque estés bien.
Lo que tú puedes hacer
Muévete todos los días: esto no es opcional
El ejercicio regular es el hábito con más evidencia para frenar el avance del Parkinson y mejorar la calidad de vida. No tiene que ser intenso: caminar 30 a 40 minutos al día, bailar, nadar, montar bicicleta estática, hacer tai chi. Lo que importa es que sea constante. El movimiento estimula al cerebro a usar mejor la dopamina que le queda.
Si caminar solo se siente inseguro, busca hacerlo acompañado o con un bastón mientras el médico evalúa si necesitas algo más. Las caídas son el riesgo más serio del Parkinson y la fisioterapia existe exactamente para reducirlas.
Cuida el intestino: hay más conexión de la que crees
El estreñimiento es muy común en el Parkinson y no es solo una molestia: un intestino lento puede afectar qué tan bien se absorbe el medicamento. Para mantenerlo activo: bebe suficiente agua durante el día, come frutas con cáscara, verduras cocidas, fríjoles, lentejas. Trata de ir al baño a la misma hora todos los días, sin apurarte.
Protege el sueño
El Parkinson interrumpe el sueño de varias formas: movimientos en la noche, dificultad para darse vuelta en la cama, sueños muy vívidos. Duerme en colchón firme, usa ropa de dormir que no se enrolle, y apaga pantallas una hora antes de acostarte. Si el sueño está muy alterado, cuéntaselo al médico en la próxima cita: hay formas de manejarlo.
Habla de cómo te sientes emocionalmente
La tristeza, la ansiedad y la apatía son síntomas del Parkinson, no señales de debilidad. El cerebro con menos dopamina también regula peor el estado de ánimo. Si te sientes muy apagado, sin ganas de nada, o triste la mayor parte del tiempo, díselo al médico. Hay tratamiento para eso y no tienes que aguantarlo solo.
Suplementos que pueden acompañar el tratamiento
⚠️ Primero habla con tu médico
CoQ10 (coenzima Q10)
Las neuronas que se dañan en el Parkinson necesitan mucha energía para funcionar, y el CoQ10 es una molécula que ayuda a producir esa energía dentro de las células. Toma una cápsula de CoQ10 de 300 mg al día con una comida que tenga grasa, para que se absorba bien. Tu médico puede ajustar la dosis según cómo respondas. En la etiqueta busca la forma ‘ubiquinol’, que es la que el cuerpo absorbe con más facilidad.
NAC (N-acetilcisteína)
Toma una cápsula de NAC de 600 mg al día, preferiblemente con el desayuno, para ayudar a proteger las neuronas del daño por estrés oxidativo, que es uno de los procesos que ocurren en el Parkinson. Si tienes historia de cálculos en el riñón, consulta primero con el médico.
Vitamina D
Toma una cápsula o las gotas de vitamina D de 2000 UI al día con una comida que tenga grasa, para que el cuerpo pueda absorberla. Las personas con Parkinson tienden a tener niveles bajos de vitamina D, y mantenerla en rango ayuda tanto al sistema nervioso como a los huesos, que en el Parkinson están en más riesgo de fractura por las caídas.
Omega-3
Toma una cápsula de omega-3 de 1000 mg al día con el almuerzo o la cena para apoyar la salud de las membranas de las neuronas y ayudar a reducir la inflamación en el sistema nervioso. Busca que la etiqueta diga EPA y DHA combinados.
Probiótico multicepa
Toma una cápsula de probiótico multicepa al día, en ayunas o antes del desayuno, para mejorar el equilibrio de bacterias en el intestino. La conexión entre el intestino y el cerebro en el Parkinson es un área activa de investigación, y mantener el intestino sano ayuda también a que el estreñimiento sea menos frecuente. Busca un producto que diga ‘multicepa’ o que liste varias cepas en la etiqueta.
Para quien cuida a la persona con Parkinson
Si eres quien cuida a alguien con Parkinson, esta sección es para ti. Cuidar a una persona con una enfermedad crónica es agotador, y ese agotamiento muchas veces se acumula en silencio.
- Infórmate sobre la enfermedad. Entender por qué la persona se mueve lento, por qué el temblor no siempre está o por qué a veces se congela al caminar, ayuda a no frustrase y a saber cómo ayudar sin invadir.
- No hagas todo por la persona. Dejarla hacer las cosas a su ritmo, aunque tarde más, mantiene la autonomía y retrasa la dependencia. Ayuda cuando hay riesgo real, no por acelerar.
- Acompaña a la fisioterapia. El fisioterapeuta puede enseñarte cómo ayudar con los ejercicios en casa. Eso multiplica el efecto del tratamiento.
- Cuídate tú también. El cuidador que no descansa termina enfermándose. Busca turnarte con otros familiares, darte momentos de descanso, y si sientes que ya no puedes más, pídele a tu médico orientación o apoyo psicológico. No es rendirse, es sostenerse.
Cuándo pedir atención médica sin esperar
⚠️ Ve al médico el mismo día si notas esto
Estos son signos de que el Parkinson está avanzando o de que algo necesita ajuste urgente:
Para los controles regulares y para ajustar el tratamiento, pide cita con tu equipo de salud. Si ya tienes neurólogo asignado por tu programa de Cuidados Especiales, la cita con él es prioritaria cuando hay cambios en los síntomas.
Para pedir cita médica con tu equipo de MiRed:
- Por la página web: miredbarranquilla.com.
- Por WhatsApp: escribe a Mired Barranquilla IPS aquí.
Fuentes y referencias
- PubMed — CoQ10, NAC y neuroprotección en Parkinson: estudios clínicos y mecanismos.
- PubMed — Eje intestino-cerebro y disbiosis en la patogénesis del Parkinson.
- Institute for Functional Medicine — Abordaje integral del Parkinson: nutrición, microbiota y suplementación de apoyo.
- Examine.com — CoQ10, NAC, omega-3 y probióticos: evidencia, dosis y presentaciones para enfermedades neurodegenerativas.
ℹ️ Información importante. Este contenido es educativo y no reemplaza la consulta médica personalizada. Antes de empezar cualquier suplemento o cambio en tu medicación, habla con tu médico tratante. Las dosis sugeridas son de referencia general; tu médico puede ajustarlas según tu caso.


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