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Qué quiere decir que la curva está alterada
En cada control de crecimiento, el médico anota el peso y la talla del niño en una gráfica. Esa gráfica muestra dónde está tu hijo comparado con otros niños de la misma edad y del mismo sexo en todo el mundo. A esos rangos les llamamos percentiles.
No hay un percentil ‘bueno’ y uno ‘malo’. Un niño que siempre ha estado en el percentil 10 y sigue ahí está creciendo bien: es pequeño, pero está siguiendo su propio ritmo. El problema aparece cuando el niño empieza a bajar de la línea donde estaba, o cuando está muy por debajo y no sigue el ritmo esperado. A eso se le llama ‘falla de medro’. Puede pasar solo con el peso, solo con la talla, o con los dos al mismo tiempo.
Lo mismo aplica para el desarrollo: hay momentos esperados para que un bebé sostenga la cabeza, para que un niño camine, diga sus primeras palabras, entienda órdenes sencillas. Cuando esos hitos llegan mucho más tarde de lo esperado, se habla de retraso en el desarrollo. Puede ser leve y completamente recuperable, o puede necesitar atención especializada. La clave está en detectarlo a tiempo.
Por qué puede estar pasando
Las causas son variadas y muchas veces se combinan. No se trata de buscar culpables, sino de entender qué está frenando al niño para poder ayudarle:
- No está comiendo suficiente o no está comiendo lo que necesita. Es la causa más frecuente. A veces el niño come poco por falta de apetito, por dificultades para masticar o tragar, por selectividad extrema (el niño que solo acepta 3 o 4 alimentos), o simplemente porque en casa no siempre hay suficiente comida variada. La proteína, el hierro, el zinc y la vitamina D son los que más afectan el crecimiento cuando faltan.
- El cuerpo no está absorbiendo bien lo que come. Hay niños que comen bien pero tienen una infección en el intestino, una parasitosis o una condición como la celiaquía (intolerancia al gluten, una proteína del trigo y otros cereales) que les impide aprovechar los nutrientes. El cuerpo come pero no ‘saca’ lo que necesita.
- Una enfermedad de fondo que el cuerpo está manejando. Infecciones repetidas, problemas del corazón que no se han detectado, la tiroides trabajando poco, enfermedades del riñón o del hígado, entre otras, pueden hacer que el cuerpo use toda su energía en sobrevivir y no le quede para crecer.
- El entorno y el vínculo afectivo. Los niños que viven en ambientes de mucho estrés, con poco estímulo, sin juego, sin contacto físico y sin figuras estables que los cuiden, pueden frenar su crecimiento y desarrollo incluso cuando comen bien. Esto no es un juicio: es biología. El cerebro y el cuerpo de un niño necesitan seguridad para crecer.
- Nacimiento prematuro o bajo peso al nacer. Los bebés que nacieron antes de tiempo o muy pequeños a veces tardan más en alcanzar a sus compañeros. Muchos los alcanzan solos en los primeros 2 a 3 años de vida. El pediatra puede decirte si tu hijo está en esa categoría.
Lo que el pediatra va a revisar
El objetivo de la evaluación es encontrar si hay una causa tratable. El médico no te va a dar una respuesta el mismo día de la primera cita porque necesita información de varias fuentes. Esto es lo que puede pedir:
- Peso, talla y perímetro de la cabeza. Los tres se miden y se comparan con los controles anteriores. Ver cómo ha cambiado la curva es más informativo que un solo dato.
- Examen físico completo. Busca señales de desnutrición, infecciones repetidas, problemas del corazón o de otros órganos que puedan explicar el freno en el crecimiento.
- Evaluación del desarrollo. Pruebas sencillas donde se le pide al niño que haga cosas: apilar bloques, señalar objetos, responder a su nombre. No es un examen que el niño pueda ‘reprobar’; sirve para ver en qué áreas necesita apoyo.
- Exámenes de sangre y otros estudios. Hemograma (para ver si hay anemia), hierro, zinc, vitamina D, función de la tiroides, parásitos en materia fecal, y a veces otros según lo que encuentre en el examen. Esto sirve para identificar déficits específicos o enfermedades de fondo.
- Preguntas sobre la alimentación y el hogar. Qué come el niño en un día normal, cuántas comidas, si duerme bien, cómo es el ambiente en casa. Esta información es tan importante como los exámenes.
Si el pediatra lo considera necesario, puede remitir al niño a otros especialistas: nutricionista, gastroenterólogo (especialista en digestión), neuropediatra (especialista en el desarrollo del sistema nervioso), o a terapia del lenguaje y terapia ocupacional. Que lo remitan no es señal de que algo está muy mal; es señal de que quieren darle la atención más completa.
Lo que tú puedes hacer en casa
Mientras avanzan las citas y los exámenes, hay cosas concretas que puedes hacer que sí ayudan:
Ofrece comidas completas y frecuentes
Los niños con falla de medro necesitan más calorías y más nutrientes que otros niños de su edad. La meta no es que coman mucho de una sola vez, sino que coman con frecuencia: 3 comidas principales y 2 meriendas al día. En cada comida intenta incluir algo de proteína (huevo, carne, pollo, pescado, lentejas, frijoles), un cereal o tubérculo (arroz, yuca, papa, plátano), y algo de verdura o fruta.
Si el niño tiene muy poco apetito, no lo fuerces a comer ni le hagas de la hora de comer un momento de pelea. Eso empeora las cosas. En cambio, sirve porciones pequeñas, ponlas sin presión y deja que el niño decida cuánto come. Lo importante es la frecuencia y la variedad, no que el plato quede limpio.
Habla, juega, canta y léele
El desarrollo del lenguaje y del cerebro ocurre cuando los niños escuchan palabras, reciben respuestas a lo que hacen, y sienten que son vistos. No necesitas juguetes caros ni métodos especiales: cargarlo, hablarle mientras le das el baño, cantarle mientras lo vistes, leerle un cuento aunque no entienda todas las palabras. Ese contacto repetido todos los días es lo que construye el cerebro de un niño.
Cuida el sueño
La hormona que le dice al cuerpo que crezca se libera principalmente durante el sueño profundo. Un niño que no duerme lo suficiente o que duerme mal literalmente crece menos. Los niños menores de 5 años necesitan entre 10 y 13 horas de sueño al día, incluyendo siesta. Trata de que el horario de acostarse sea el mismo todos los días, con un ambiente tranquilo y oscuro.
Lleva el registro de lo que el niño come y hace
Anota en el celular o en un papel qué come el niño en un día típico, a qué horas, y cuánto come. También anota si tiene diarreas frecuentes, vómitos o se enferma seguido. Esa información le sirve mucho al pediatra en la próxima consulta y ayuda a que la evaluación sea más rápida.
Sobre los suplementos: lo que necesitas saber
Los suplementos en niños dependen completamente de los exámenes de laboratorio. No te los des por cuenta propia ni porque otro niño los está tomando. La dosis de hierro, zinc o vitamina D en un niño se calcula por su peso y su edad, y lo que sobra puede ser tan malo como lo que falta.
Dicho eso, estos son los déficits más comunes que el pediatra puede encontrar y por qué importan:
- Hierro. Es el déficit más frecuente en niños pequeños y uno de los que más afectan tanto el crecimiento como el desarrollo cerebral. Si el pediatra receta hierro en gotas o jarabe, dáselo exactamente como lo indicaron: generalmente con jugo de fruta natural (no bebidas de caja), porque la vitamina C del jugo ayuda al cuerpo a absorberlo mejor. No lo des con leche, porque la leche bloquea la absorción del hierro.
- Zinc. El zinc es clave para que el niño crezca y para que el sistema de defensas funcione. Los niños que se enferman mucho, que tienen poco apetito y que no están ganando talla frecuentemente tienen zinc bajo. Si el pediatra lo receta, dáselo con la comida para evitar que le dé náuseas.
- Vitamina D. Necesaria para los huesos y para el sistema de defensas. En Barranquilla hay sol todo el año, pero muchos niños pasan el día en casa o en guarderías sin exponerse al sol. Si el pediatra la receta en gotas, dáselas con una comida que tenga algo de grasa, como huevo o aguacate, porque la vitamina D necesita grasa para que el cuerpo la aproveche.
ℹ️ Importante si ya te recetaron suplementos
Sigue la dosis que indicó el pediatra, no la que viene en la caja. Las cajas de suplementos infantiles a veces traen dosis generales que no corresponden al peso ni a la necesidad específica de tu hijo.
Si el niño vomita o tiene diarrea después de tomar el suplemento, llama a la línea de MiRed antes de suspenderlo. A veces es cuestión de darlo a otra hora o con comida.
Cuándo pedir cita médica
Pide cita con el pediatra esta semana si el niño:
- Ha bajado de percentil en dos controles seguidos, ya sea en peso, en talla o en los dos.
- Tenía habilidades que ya hacía y las perdió: dejó de hablar, de caminar o de responder como antes.
- No ha dicho ninguna palabra clara al año y medio, o no camina al año y medio.
- Tiene diarreas frecuentes, barriga muy abultada o heces que huelen muy fuerte o tienen grasa.
- Se enferma de infecciones repetidas: otitis, neumonías, infecciones de piel que no se curan.
- Se ve muy pálido, cansado o sin energía para jugar.
- No cumplió con los controles de crecimiento programados en los últimos 6 meses.
⚠️ Lleva al niño al servicio de urgencias hoy si
Cuando pidas la cita, menciona que es por alteración en la curva de crecimiento o retraso en el desarrollo. Eso ayuda a que te asignen el tiempo necesario para una evaluación completa.
Para pedir cita médica con tu equipo de MiRed:
- Por la página web: miredbarranquilla.com.
- Por WhatsApp: escribe a Mired Barranquilla IPS aquí.
Fuentes y referencias
- PubMed — Falla de medro en niños: causas, diagnóstico y manejo nutricional.
- PubMed — Retraso del desarrollo en la primera infancia: factores de riesgo y detección temprana.
- Linus Pauling Institute — Hierro, zinc y vitamina D en la infancia: requerimientos, deficiencias y consecuencias sobre el crecimiento.
- Cochrane — Suplementación con zinc en niños con retraso de crecimiento: revisión sistemática.
ℹ️ Información importante. Este contenido es educativo y no reemplaza la consulta médica personalizada. Antes de empezar cualquier suplemento o cambio en tu medicación, habla con tu médico tratante. Las dosis sugeridas son de referencia general; tu médico puede ajustarlas según tu caso.


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